Obra publicada / MARE SOMNIORUM
LUX REMOTA
Horizonte estratificado, luz distante y escaleras en un territorio abstracto
- Medidas
- 47.2 × 31.5 in / 120 × 80 cm
- Serie
-
MARE SOMNIORUM
Serie pictórica
MARE SOMNIORUM
MARE SOMNIORUM transforma la experiencia mediterránea de Maurizio Valch en un territorio pictórico abierto, donde horizonte, silencio y estructuras aisladas conservan la intensidad de un lugar sin describirlo literalmente. Sus pinturas sostienen una distancia entre lo vivido y lo imaginado, entre el desplazamiento y la quietud. Ver serie
- Estudios de contexto
- 9
Nota conceptual
La luz no ocupa el centro de LUX REMOTA: permanece a distancia, pequeña y blanca, suspendida en un campo azul de densidad nocturna. Frente a ella, una construcción roja, compacta y erosionada, interrumpe la línea del horizonte; abajo se extienden franjas de rosa pálido, verde, gris y naranja. La escena conserva algo de paisaje, pero no se deja convertir en un lugar identificable. Dentro de MARE SOMNIORUM, Maurizio Valch sitúa la mirada en un territorio de espera, donde las formas parecen haber llegado antes o después de quien las observa.
Dos escaleras delgadas introducen una dirección sin resolver. Una asciende desde el borde inferior y se corta antes de alcanzar el gran plano claro; la otra, más lejana, se apoya sobre una franja verde y se pierde hacia el horizonte. No aseguran un acceso ni describen una historia. Funcionan como medidas precarias de distancia: hacen visible la separación entre los estratos del cuadro y, al mismo tiempo, plantean una pregunta sencilla y persistente sobre qué significa avanzar cuando no hay una llegada claramente ofrecida.
La organización territorial recuerda, en un sentido preciso, las abstracciones de Richard Diebenkorn: planos de color que aún retienen una memoria de extensión, desnivel y horizonte. Sin embargo, Valch reduce la continuidad del paisaje hasta volverlo más aislado y nocturno. La masa roja no actúa como arquitectura descriptiva; pesa como una presencia autónoma dentro de un espacio abierto. Su superficie raspada y atravesada por pequeños vacíos añade una temporalidad material que impide que la geometría se vuelva completamente estable.
El azul profundo no es un fondo neutro: sostiene la blancura casi cortante del astro y hace que el rojo alcance una intensidad frontal. Bajo esa franja oscura, los campos horizontales parecen aplicados, arrastrados y ligeramente heridos en sus bordes; el rosa luminoso abre una extensión que no termina de ser suelo ni agua. Los contornos rojos, las manchas turquesas y la materia irregular conservan el rastro de la acción pictórica. Así, la calma de LUX REMOTA no equivale a quietud: está hecha de intervalos, cortes y distancias que mantienen el territorio despierto.