FISSURA, de la serie STRATA, óleo sobre lienzo, 120 x 80 cm.

Obra publicada / STRATA

FISSURA

De la serie STRATA

Medidas
47.2 × 31.5 in / 120 × 80 cm
Serie
STRATA Serie pictórica STRATA 2026–Present · 18 obras STRATA reúne pinturas abstractas donde la superficie se vuelve territorio de presión, corte y duración. Entre campos cromáticos densos, bloques compactos e incisiones, Maurizio Valch sitúa la memoria como una huella material antes que como un relato descifrable. Ver serie
Estudios de contexto
14

Nota conceptual

Un vasto territorio carmesí, denso y violáceo, se extiende ante la mirada como una piel geológica o la noche estancada sobre una llanura antigua. Sobre esta superficie de óleo pesado y opaco, finas líneas incisas cruzan el lienzo de extremo a extremo, dibujando senderos precarios que interrumpen la monotonía cromática. No son meras divisiones decorativas; son suturas y cicatrices que tensionan el plano. En este escenario, la pertenencia no se experimenta como un arraigo seguro o un descanso placentero, sino como una negociación difícil y constante. Los pequeños bloques de color saturado que salpican la composición parecen aferrarse con urgencia a estas líneas divisorias, buscando un asidero en un suelo que amenaza con fracturarse. Pertenecer aquí es el acto de resistir sobre el borde, un equilibrio inestable donde la identidad se define por la proximidad al límite.

Cuando hundo la espátula y el punzón en las capas húmedas de óleo, siento la resistencia material de la pintura oponiéndose al metal. No busco el trazo fluido, sino la herida controlada: raspar, cortar, desenterrar los sedimentos que yacen ocultos bajo la primera superficie carmesí. Este gesto destructivo y reconstructivo a la vez exige una confianza física absoluta, desprovista de certezas previas. Debo confiar en que la línea resultante, aunque parezca frágil como un hilo, será lo suficientemente fuerte para sostener el peso visual del plano y abrir un sendero transitable; un soporte necesario donde los pigmentos puros puedan asentarse sin disolverse en el vacío de la masa oscura que los presiona.

Al detenerse en los detalles, la mirada es atraída por el magnetismo del bloque azul turquesa ribeteado de un rojo incandescente, suspendido sobre la incisión superior. Estos cuadrantes cromáticos actúan como diminutas arquitecturas de protección, aunque carecen de la robustez de las fortalezas tradicionales. Son refugios mínimos, frágiles y expuestos a la intemperie del fondo denso que los rodea. El contraste neto del turquesa y la vibración del contorno encendido funcionan como un escudo defensivo; no aíslan al color del entorno, sino que preservan su luminosidad interna contra la marea oscura y absorbente del carmesí. La pintura demuestra así que protegerse no implica esconderse, sino delimitar un espacio propio donde la luz pueda resistir su propio desgaste.

Concibo mis obras de la serie STRATA como registros de una memoria tectónica, un tránsito donde el suelo primigenio emerge transformándose en piel. Al estructurar FISSURA, mi intención nunca fue ofrecer un paisaje de contemplación pasiva o un refugio idílico de orden inquebrantable. Para mí, la pertenencia es una experiencia activa de la grieta. Deseo que estas superficies revelen que habitar un lugar significa aceptar su falla constitutiva; comprender que nuestra propia historia se compone de estratos superpuestos, cicatrices expuestas y tensiones subterráneas que empujan desde el fondo para hacerse visibles en la superficie.

Fuera de la bidimensionalidad del plano, el lienzo de ciento veinte centímetros revela su volumen físico e interactúa directamente con la luz que baña su relieve matérico. En esta dimensión espacial, FISSURA articula su última lección: la verdadera protección no consiste en esquivar la fractura o fingir una solidez inexistente, sino en tener la confianza suficiente para asentarse directamente sobre la hendidura, transformándola en un lugar de pertenencia. Al final, la fuerza de esta superficie reside en su renuncia a la sutura perfecta, recordándonos que la belleza más persistente es aquella que se atreve a mostrar sus cortes.