Obra publicada / STRATA
DISPERSA
Materia y memoria en tensión sobre el lienzo
- Medidas
- 31.5 × 47.2 in / 80 × 120 cm
- Serie
-
STRATA
Serie pictórica
STRATA
STRATA reúne pinturas abstractas donde la superficie se vuelve territorio de presión, corte y duración. Entre campos cromáticos densos, bloques compactos e incisiones, Maurizio Valch sitúa la memoria como una huella material antes que como un relato descifrable. Ver serie
- Estudios de contexto
- 12
Nota conceptual
DISPERSA condensa una de las búsquedas más perseverantes en la trayectoria de Maurizio Valch: la transformación del lienzo en un territorio vivo que registra el paso del tiempo y de la acción física. Integrada en su indagación sobre la materia y la memoria, esta obra confronta al espectador con una superficie que deja de ser un soporte pasivo para convertirse en una piel sometida a tensiones. Al dispersar elementos mínimos sobre un campo cromático denso, Valch propone un diálogo donde lo individual y lo colectivo, la permanencia y el tránsito, se inscriben físicamente en la pintura, mostrando que todo territorio consolidado alberga siempre la posibilidad de su propia fractura.
La obra plantea una pregunta fundamental sobre cómo habitamos y ordenamos el espacio frente a la inevitable dispersión de la experiencia. A través de la tensión entre las líneas incisas que surcan la tela y los pequeños bloques suspendidos, se sugiere la existencia de una cartografía inacabada, un mapa de navegación que no busca guiar hacia un destino seguro, sino registrar accidentes, pausas y desvíos. Esta disposición cuestiona la rigidez de las estructuras heredadas —sean conceptuales, sociales o personales— y propone que la verdadera consciencia no surge de la estabilidad absoluta, sino de aceptar la fragilidad de ocupar un lugar provisional expuesto a las fuerzas del entorno.
En esta pieza se hace evidente la afinidad crítica de Valch con Antoni Tàpies en el tratamiento de la superficie como un muro o piel que acumula raspados e incisiones, alejándose de la pintura puramente plana. Sin embargo, a diferencia de la rugosidad informalista de Tàpies, Valch introduce una contención geométrica y una tensión lineal que dialoga con los campos organizados de Barnett Newman. Mientras que Newman utiliza sus líneas para dividir campos absolutos, las incisiones de Valch operan de manera sustractiva, excavando en la materia densa para revelar el soporte y sostener pequeñas estructuras que oscilan entre el bloque arquitectónico y el signo gráfico.
Visualmente, DISPERSA se organiza sobre un campo carmesí denso y texturado, trabajado mediante capas de acrílico y óleo que revelan zonas oscuras de acumulación y sedimentación. Varias incisiones horizontales y ligeramente diagonales atraviesan la superficie; estas líneas blancas no están añadidas sobre la pintura, sino que resultan de un raspado físico que penetra los estratos de pigmento. De estas marcas incisas penden pequeños bloques cuadrangulares con textura de relieve, distribuidos de forma irregular por el plano. Esta composición asimétrica evita deliberadamente un orden simétrico, generando un ritmo donde los vacíos y las distancias entre las formas adquieren el mismo peso material que las presencias visibles.
Al raspar la densidad de este carmesí, no busco añadir un dibujo sobre la tela, sino retirar materia para que la luz interactúe con el relieve de la superficie. Cuando coloco el lienzo apoyado directamente sobre el suelo o los ladrillos, fuera del orden controlado del caballete, asumo que la obra debe defenderse por sí misma y aceptar los accidentes de su propio peso. Cada bloque suspendido y cada incisión representan para mí un intento de comprender la resistencia de lo que heredamos y la necesidad de abrir grietas en esa solidez. Al final, el regreso al taller vacío no me deja una sensación de pérdida, sino un espacio despejado donde poder formular la siguiente pregunta.