NEXUS (120 x 80 cm), acrílico y óleo sobre lienzo de Maurizio Valch. Serie STRATA.

Obra publicada / STRATA

NEXUS

La materia como registro de lo que permanece

Medidas
47.2 × 31.5 in / 120 × 80 cm
Serie
STRATA Serie pictórica STRATA 2026–Present · 18 obras STRATA reúne pinturas abstractas donde la superficie se vuelve territorio de presión, corte y duración. Entre campos cromáticos densos, bloques compactos e incisiones, Maurizio Valch sitúa la memoria como una huella material antes que como un relato descifrable. Ver serie
Estudios de contexto
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Nota conceptual

NEXUS se sitúa en el núcleo de la serie STRATA, donde el plano pictórico actúa como un espacio de sedimentación y tránsito. Maurizio Valch proyecta un territorio verde, denso y continuo, interrumpido por la sutil y a la vez violenta presencia de bloques cromáticos y marcas lineales. La obra explora cómo el espacio retiene las marcas de lo que ha acontecido, abstrayendo la idea de recorrido y permanencia sin recurrir a una geografía descriptiva.

La obra plantea una tensión directa entre la inmensidad estática del fondo verde y la deriva de las pequeñas estructuras rojas que parecen anclarse o flotar sobre finas incisiones horizontales. Estas líneas incisas, que atraviesan el lienzo de extremo a extremo, no actúan como meros elementos de adorno, sino como cicatrices o senderos que guían el paso de la memoria. La pregunta latente gira en torno a la dirección y el arraigo: ¿son estos bloques puntos de partida, detenciones necesarias o restos de una estructura que se ha fragmentado con el tiempo?

En la organización de estas masas y trazados se percibe un diálogo con la sensibilidad de Paul Klee en la disposición de signos y geometrías elementales que actúan como unidades de escala dentro del espacio. Sin embargo, a diferencia de la ligereza rítmica de Klee, Valch dota a sus bloques de una gravedad física y una materialidad rugosa que los aproxima a los muros de Antoni Tàpies, donde el soporte mismo se convierte en una piel expuesta al desgaste y a la incisión real.

Visualmente, el intenso campo verde esmeralda unifica la composición, sirviendo de soporte a tres niveles horizontales de incisiones blancas que tiemblan con la imperfección del pulso humano. Los bloques de color carmesí y azul añaden un contrapunto térmico y de textura, proyectando sombras oscuras hacia abajo que sugieren peso y una profundidad casi arquitectónica. Es la imperfección del contorno de estas formas y el raspado de sus superficies lo que revela la historia física de su construcción.

Miro estas formas y comprendo que no busco representar una geografía externa, sino los rastros de un movimiento que ocurre dentro. Estos bloques rojos son mis propias convicciones, estructuras que a veces pesan y me sostienen, situadas sobre líneas que no sé adónde conducen pero que he necesitado trazar. Es el intento de registrar que algo ha pasado por aquí, de encontrar un orden mínimo en medio de un silencio que no necesita justificarse con palabras.